sábado, 10 de julio de 2021

Bitácora de la Salamandra (2021)


 (Lo que Dice el Yo a su Otro Yo)

 

                             pienso o divago qué podría escribir yo
                            gusano u homo sapiens
                            con estas piedras hermanadas
                            hecho un teporocho en este recinto del exilio

Hay una ventana en mi cuarto que se moja en la garúa, la garúa que trata de regar el jardín. El jardín es un reino, pero ajeno. El corazón es donde, dicen, recaen o nacen los sentimientos. Yo siento, y desespero, pero mi corazón no me pertenece. Y escribo cuando despierto del sueño. Y sueño cuando no escribo o cuando espero la garúa, cuando la respiración se hace de niño, poquito aire. Salgo a caminar y veo los autos que espero que pasen para cruzar la pista, para seguir caminando sin rumbo. Cruzo muchas pistas, y veo carros que vienen sin lógica, al azar. Y trato de estudiarlos, saber si hay una medida del tiempo en que la pista se hará vacía para cruzar sin miedo a ser atropellado. Veo si el cosmos también tiene su lógica, si hay una medida para saber por qué se mueve así, por qué fluctúa en esa cantidad, por un lado más, por otro menos. Me he pasado años tratando de saber cuánto se mueve el cosmos en lo que dura un pestañear. Y escribo poemas tratando de hallar la respuesta. Saber si el carro pasará en el momento como lo predije con dos días de anticipación. Espero la garúa. Espero el sueño. Y duermo. Y veo en el sueño a dos chicas a quienes les tarareo Kathy’s song de Simon and Garkunfel. Ellas en su inglés natural la cantan también. Y yo quedo fascinado como si estuviera volando feliz en el cosmos. Escucho la canción en las voces de ellas, como dos ángeles que han bajado con la garúa. No hay carros en el cosmos infinito, no hay infinito en el amor. Veo la ventana, cómo cae el agua de mis ojos cuando voy despertando. Y escribo este poema y este es mi reino hecho de palabras. Y, aun así, este poema no me pertenece. (15-8-18)

https://drive.google.com/file/d/1TaRGQgdXU4wV8sxwQ5ZOnwNYDPiJqYpf/view?fbclid=IwAR1YTkOPpSuDIWZ7ZWjPj70rcfI_0dlziLf_5LIpYgN5wq7hangXsKBzeLs

Un Poema para Emily Dickinson (2021)


 
Decían que era una mujer
solo por error de la naturaleza
ella respondía con su silencio
otros se preguntaban ¿qué es?
¿ángel del hogar / niña o loca?
ella respondía con su silencio
le decían el “Mito”
y solo dio una respuesta: “no soy nadie”
y aunque a solas también se llamaba
a sí misma “Margarita”
prefería escribir en silencio:
“trabajo en mi prisión
y soy huésped de mí misma”
 
En esa delgada estatura cabía una cama
un estante y un escritorio
su habitación estaba en ella
mejor dicho ella era la habitación
decía: “aquí está la libertad
la construcción de un país”
y vestida de blanco salía al jardín
a hablar con las plantas
con las aves
y los bichos
acompañada de Carlo    Emily se sentaba
en las hojas de yerba
dando la espalda al viejo Withman
ella solo correspondía a los ladridos
de su perro Carlo
“en soledad todos somos hermanos” - le decía

El Aura (2020)



Finale

 

Escribir es apartarse, es desligar de la carne los apetitos de las supernovas. Los arranques de escribir se someten a escrutinios en cada palabra derivada de un estado de trance, donde la voluntad cede a la manifestación de los glaciares herrumbrados, mientras Ray Charles canta Unchain my heart, liberando las cláusulas del cerebro que se anuda en la frustración de los recién nacidos. Los hijos nacen del cosmos, bajo la mirada de un ciego pionero del rock. Los hijos nacen en blanco, cuando las manos son negras en el teclado de un conjunto de galaxias que se rigen en materia oscura, en energía total de una música etérea con golpes de la batería y trombones radioactivos. Ray Charles Baudelaire es el dios africano que en un lugar del universo se sienta a pescar cometas, meteoritos, estrellas fugaces. En ese devenir de las cosas fortuitas, instaura un pensamiento zen para calcular el tamaño del vientre en la dimensión de la piedra limada por la indiferencia del agua. Una biblia hecha de polvo cósmico, antiguo planeta y nuevo planeta escritos en volcanes y en millones de años que son un segundo. Una biblia que no dice nada para el límite del océano y su campo de batalla de las bacterias humanizadas por los programas racionales de la super producción en serie del arte de carcomer la propia carne. Escribir en el fosco sonido de una nebulosa. Romper los tratados espirituales que enmudecen en el alba, doblando las nucas de los animales mansos durante el frío batallón de fusilamiento. Acabar con las ruinas, derrumbar los malls, volver a levantar las ruinas y liberar a las lagartijas. Ray Charles no ha muerto, está en Andrómeda regrabando sus discos, son nuevos instrumentos, nuevos sonidos, pero es su misma voz. Dejar la cama tendida para renacer otro día. Escribir los últimos juramentos del primer día, hace más de treinta años. John asesinado por la sociedad. Jim naciendo en el desierto de Samalayuca. Tú naces, yo muero. Y Copérnico, Galileo, Kepler, Newton, Doppler, Einstein, Hubble. Escribir la interacción de las galaxias en la balada que no acaba con la muere, donde no hay muerte, solo música. Yo estoy aquí, en efecto, así como estoy ahora, escribiendo. Estoy aquí, escribo, ahora. Aquí. Escribo. Ahora. (6-12-19)

Esquirlas (2019)


 

Big Bang
 
 
Eielson platica con su exilio celestial tal como lo concebían los Románticos en la representación de un espíritu insanto, un claustro a la vez colectivo, un film fundacional. La poesía tiene una prótesis sin la cual no puede andar en una ciudad como Lima, en su esplendoroso invierno de alaridos metálicos que oímos cuando viajamos en bus o caminando por imantadas veredas, efectivamente, tantas veces mentado por la poesía. Pero ¿qué diálogo sordo se entabla aquí? La poesía es un perpetuo tránsito. Y yo pensaba que la década del 90 era una época de cambios, transiciones sin culpas; sin embargo, esas vertiginosas traslaciones de paradigmas, de sensibilidades y de poder, siguen cambiando sin cesar. El tiempo es movimiento repetitivo, con fugas, nada permanece estático. Poesía de pléyade plegable y dable para un corte cortazareanamente enajenable, constituida por fragmentos móviles, conceptos desarmables, como si William Burroughs hubiera sembrado sus ácidas pastillas y se sentase a ser testigo de estas horas al compás del apocalipsis del lenguaje. Y el lenguaje es un cardumen pulimentado que nada en los grandes temas destruidos, sumergidos en esta posModernidad que se mueve virtualmente a la velocidad de una luz no de las embarcaciones de Baudelaire o Rimbaud sino de satélites y naves transreales que constituyen nuevas constelaciones encima de este manto gris limeño. Los poemas son enfrentamientos en una ciudad de fantasmas lumpenescos, de espectros sórdidos: niñas malas y ángeles caídos en el jardín de los cherries. El poeta, entonces, transita estas calles hacia el papel en blanco de Eielson, donde la poesía está callada pero escuchando (con audífonos) a Amy Winehouse, un collage urbano que produce un diálogo con un entorno ahistórico, un fatum que nos remite – visceralmente – a tiempos antiguos de luchas intestinas, de poderes encontrados, de visiones grotescas, representadas en figuras precolombinas, donde lo humano y lo sacro se fusionaban, donde se unía la mística, la épica y la sexualidad. Son conflictos que hasta el día de hoy siguen estampando imágenes en el inconsciente colectivo y en lo que escribo desde 1987.

Memoria de Felipe (2018)


 

“Esta historia empezó cuando Felipe hacía sus prácticas de fotografía. Ella era una guapa estudiante de Filosofía en San Mario, y él dejó los talleres de pintura, no por decepción, sino porque vio que lo absorbía demasiado, tanto que pensó en olvidarse de la literatura aun cuando ya estaba empezando los primeros esbozos de la novela que le haría ganar un importante premio nacional.

Esporádicamente Felipe seguía escribiendo para diferentes periódicos y revistas. Y por tener un horario que le ordenara un poco la vida, y porque su madre le regaló una buena cámara Canon, entró a estudiar en un instituto de fotografía. Había descartado los caros. Se decidió por uno del Centro. Sus clases se sucedían entre las marchas que, poco a poco, irían cobrando más fuerza y empujarían a la dictadura hasta su caída.”



Manifiesto (2016)


 

SeppukA
 
                    tu escritura es perforación
                    de un campo calcinado
                    luego de un bombardeo
                    ¿qué palabra es inocente?
 
en este lapso hay que conversar
con las piedras con el aire
son seres irreales que encienden un cigarrillo
cuentan su dinero - no deben sentir hambre
sin poder levantar mis pies de la hierba
pienso que hay un lenguaje
que puede nombrar las cosas vivas de este reino
 
una montaña a muchos kilómetros se impone
a esta bella forma de conocimiento
porque sin esa imagen
todo sería destrucción oscuridad violencia
siempre lo he escrito así: deseaba seguir al sol
     como a un padre
pero este Arte me llevaba a la más terrible
metáfora de la muerte
 
escritura de piedra alimentándose de piedras
cuando este poema fue destruido
ahí mi vida se acabó
porque la piedra era agua era madre
y todos los caminos ya fueron transitados
por los guerrilleros
la escritura era un destierro y la poesía una piedra
que quería volver a ser agua aire y pues hermano
hasta aquí has llegado
hasta donde termina la belleza y comienza lo real

El Hombre Elefante y Otros Poemas (2016)

 


El Fenómeno del Niño
 
 
Un niño yace en su cama
despierta en la noche
imagina las estrellas afuera
a miles o millones de años luz
imagina a una niña más allá
más lejana aún
 
luego recuerda el partido de fútbol
la clase de religión en el colegio
el viaje a pie al colegio
 
siente el olor de la tierra mojada
piensa que dios está llorando
reza por dios
para que siga llorando o llore más
y así se riegue más su ciudad
y haya más plantas
 
luego se queda dormido

Diario Animal (2016)


 

La Salamandra
 
 
Hace tiempo quiero escribir este poema
ya solo quedan algunas imágenes de aquella vez
que lo avizoré o concebí mentalmente
pero la sensación persiste la necesidad
de sacarlo al mundo (al papel convertido
ahora en computadora) y eso es lo más
importante para alguien como yo
que aun cree en el antiguo arte de la belleza
 
Vivo en la poesía
de niño no lo sabia
ella estaba hecha solo de silencio
pero luego (a los 17 así) se hizo de palabras
simples palabras como estas
 
Yo vivo aquí
en este poema que no escribo
sino que se hace visible ante la luz del mundo
una revelación matutina
con música de Schumann acompañándolo
y fríos pájaros afuera
allí afuera de esta ventana
que me deja ver un cerro ---árboles
postes de luz aun prendidos
habitar un poema es asombrarse de esa luz
 
Yo viví en Apolo
viví en El Paso en Durham en Logroño en Juárez
viví en tantas calles amparado
de día por el sol
y en las noches por la luna
padre y madre de la poesía
padre Jov y madre Yo
dónde viviré
cuando mi cuerpo se haga de cenizas
atravesando la casa de la luz
 
Hace meses vivo en la calle NN
no existe esta calle
no existe la poesía
escribo en una vieja computadora
Compaq & Dell
escucho a Schumann en una vieja radio Wilco
la poesía es tan antigua como el amor
y el amor es lo que perdura
entre las húmedas arenas de una playa de neblina
 
Habito una casa de madera
es tan pequeña que más pareciera
estar hecha para una salamandra
aquí se habla con silbidos de pájaros
aquí se mide el tiempo con el crecimiento
del pasto y las hojas
 
Yo que he vivido entre muchas lenguas
agradezco ahora este aire sublime de alas
y sombras verde hormiga de los cactus
por eso renuncio a la poesía
renuncio a la seguir escribiendo este poema
el agua supone un cielo
abro la ventana y me contento con todo
 
Yo usurpo la sombra
 
(24-abril-2014)

Escrito en los Afluentes (2015)


 

El Muro
 
 
no hay dolor
que no sea un paraíso
o ciudad extraviada de poetas
estancias de vagabundos y plazas
habitaciones de buses y trenes
tampoco el cuerpo tirado en la noche
solitario baúl echado de un naufragio
de migrantes campesinos obreros
canciones aprendidas en la infancia
 
el dolor nos mantuvo unidos
unos segundos después de la luz nuclear
luego de que el pájaro cantara en su rama
su amor brotó de una tienda de marroquíes
al nublado cielo de siluetas de fábricas sombrías
 
un invierno era derrotado por un mechero
nuestros pasos iban en círculos
(la redundancia del vacío se hacía dios)
peregrinaje de hormigas negras
masticando la mala hierba
yo era mi cuerpo y mi cuerpo era el invierno
calles que apuñalaban por atrás
moribundos hostales donde asomaban
los condenados a la muerte
la pena capital de una culpa en un ghetto
 
porque toda muerte es historia
y la historia se alimenta de sangre
y era la voluntad del poder
la determinación de un cielo repetido cada década
una reescritura manchada de inefables dioses
pero solo Hölderlin hablaba con los dioses
nosotros solo recogemos cosas perdidas en la playa
pequeños objetos que esperamos tengan significado
el brillo del lenguaje en un cuadro del Renacimiento
 
(vivir es exiliarse
escribir es salir del exilio)
han pasado siglos de matemáticas
la velocidad del ojo atraviesa lo divino
no lo ve
un beso de Medusa determina la quietud
de toda escritura
¿y la guerra predeterminada?
toda guerra es perdida
todo amor es ecuación
no cabe duda que la cinematografía
está desprestigiada
o es la voluntad de fenecer en la imagen
de un caracol tirado en la arena
que apenas puede guardar su mito
su canto en un tono menor del siglo XVII
restos deshechos
una peluquería una cafetería una boutique
 
durante años se inoculó sangre a una ciudad
las fauces de los potros daban aliento
a las fiestas
el Poder decretaba qué era la felicidad
daba sentencias
fusilaba por atrás del muro
una luna con soldados
con bruñidos ángeles emborrachándose
sin noción de quién había ganado la guerra
 
la forma de la historia tiene la intensidad
de la locura
el exterminio es un lenguaje austero
la misión del poeta es escrutar
la insania voraz del tiempo
(el delirio perdido de su noche dejó
una llave en la puerta de un poema absurdo
su huella digital fue un crimen perfecto)
 
el Tiempo es una canción de Pink Floyd
dura como ocho minutos
el Tiempo se mide por el gozo
o por el dolor
su escritura es un afluente del río Neckar
donde el poeta alemán hablaba con los dioses
“tocado por Apolo”
y la cimiente de su herida se perfilaba
como cisnes que no hablaban
otro idioma que el del dolor
dolor de niño abandonado
dolor de prostituta enferma
dolor de ilegal arrinconado
en la frontera de un país o un muro
 
en cada intento de cruzar
un corazón se plasma en el muro
es la forma real de la realidad
la dimensión de los planetas alrededor del dolor
el poeta pensó que había amado a Diótima
pero la muerte es la pregunta
que lo cuestiona todo
y abre el invierno con hojas para escribir
y ahí responder algo que ya no existe
que fue
y el resto del tiempo es divagar en cafés y bares
(Martín Adán se sentó a beber
en una weinkeller del centro)
 
la locura brotó de los árboles
en los ojos de Hölderlin
vio a poetas que vendían su última palabra
por relámpagos de cisnes muertos
las estadísticas dicen que más morimos de amor
pero eso también es mentira
una farsa
una pantomima
saber que el lenguaje no es confiable
permite creer en el Arte

Pequeño Libro Musical (2012)


 

"Francisco era un anciano que vivía en una vieja casa a las afueras de la ciudad. Era una casa demasiado grande para un hombre solo. Pero Francisco no siempre fue un hombre solo. Alguna vez tuvo familia, esposa y cuatro hijos. Sus hijos eran ya grandes y vivían muy lejos, cada uno tenía su propia familia. Su esposa, Susana, había fallecido hacía cinco años.
 
El anciano no era como los viejitos de las historias que a uno le contaban de niño, no tenía barba ni usaba lentes, y no caminaba lento ni encorvado. Para su edad era aun ágil, fuerte e, inusualmente, la contextura robusta que tenía lo ayudaba. Quizás la razón de su vitalidad era que nunca tuvo vicios; siempre fue un trabajador incansable.
 
Desde que Susana murió sus hijos nunca volvieron a la casa familiar. Vivían muy ocupados en sus trabajos y la crianza de sus hijos. Sin embargo, Francisco no tenía resentimiento hacia ellos, porque reconocía que él, también, siempre fue así. Poco a poco se fue desvinculando de su familia; es decir, de sus hermanos, tíos, puesto que sus padres murieron muy tempranamente.
 
Antes, la gran casa tuvo un bonito jardín que cuidaba doña Susana. Ahora, todos los días, Francisco, al salir el sol, se levantaba, caminaba a su balcón a mirar cómo había amanecido el día, se persignaba, y veía con tristeza, cómo se había deteriorado el jardín. El nunca le había dado importancia, ni lo regaba, siquiera; era el jardín de su amada esposa. Pero ahora no podía evitar darse cuenta lo muy abandonado que estaba, era casi puro terral."

El Parque de los Niños Perdidos (2012)


 

“Dos hermanitos vivían en una casa grande y encantadora a las afueras de la ciudad de Lima. Apenas se llevaban un año. Ya no recordaban en qué momento fue que se pusieron aquellos raros apodos, pero sí lo que significaban. Marcos, le decía a ella Malcon por “mal contenta”, porque desde muy pequeña, poquísimas cosas le alegraban la vida. Y Muriel le decía a él Malque por “mal querido”, pues cuando se irritaba, se quejaba de que sus papás no lo querían. Gustaban pelear a cada momento, ella se burlaba de las pecas de su hermano, y él, de las trenzas de ella. Si las discusiones se hacían más calurosas, Marcos se empeñaba en demostrar su mayor tamaño y fuerza —le bastaba un jalón en sus trenzas— y ahí acababa la riña; pero la diferencia más importante entre los dos saltaba a la vista, mientras el niño no hacía más que jugar en la computadora, ella pasaba horas pintando, armando rompecabezas o inventando juegos. Es por eso que el niño la llamaba “aburrida”; Muriel se molestaba y otra vez empezaba la pelea.”

Miguel Ildefonso (Libros / 18-8-26)

                                        Archivo Letras.s5: http://www.letras.mysite.com/ archivoildefonso.htm Archivo Ciberayllu: https://an...